¿Tengo que obligarle a probarlo?
No. El criterio de KoraWise es invitar, no obligar.
Incluso «solo un bocado» sigue siendo una forma de presión si el niño no quiere probarlo.
El objetivo no es ganar esa cucharada. Es construir, con el tiempo, una relación suficientemente tranquila con la comida para que pueda explorar y ampliar lo que acepta.
Ofrécelo sin convertirlo en una prueba
Puedes poner una pequeña cantidad en el plato o dejar el alimento en el centro de la mesa.
No necesita comérselo para que la experiencia tenga valor.
Puede mirarlo, tocarlo, olerlo o ayudar a prepararlo.
Deja que te vea comerlo
Los niños aprenden mucho de lo que observan.
Come ese alimento con naturalidad si forma parte de vuestra comida, sin mirarlo esperando que te copie ni comentar constantemente que está buenísimo para que lo pruebe.
El modelo funciona mejor cuando no parece una estrategia.
Si lo prueba, no hagas una fiesta
No hace falta convertir el primer bocado en un acontecimiento extraordinario.
Un comentario natural es suficiente.
Y si no lo prueba, tampoco hace falta abrir una negociación.
Sigue ofreciendo oportunidades
Un alimento nuevo puede necesitar tiempo para dejar de generar rechazo.
Podéis presentarlo de nuevo otro día o en otro formato, siempre sin convertir la repetición en insistencia.
Evita utilizar premios
«Si pruebas esto, te doy postre.»
Eso convierte un alimento en el obstáculo que hay que superar para llegar al premio.
La comida no necesita ser ni premio ni castigo.
Mantén la responsabilidad adulta
No obligar no significa que el niño decida todo el menú.
El adulto sigue decidiendo qué se ofrece, cuándo y dónde. El niño decide si come y cuánto.
Esta combinación permite sostener el marco sin controlar cada bocado.
Si el repertorio es extremadamente reducido o cada vez menor, hay problemas de crecimiento, dolor, atragantamientos, arcadas, vómitos o una angustia intensa ante la comida, hay que consultar a un profesional.
Cuéntale a Kora qué alimento queréis introducir y qué pasa cuando aparece en la mesa. Puede ayudarte a revisar si lo estás ofreciendo como una oportunidad o si, sin querer, se ha convertido en una prueba diaria.
