Alimentación
Cuando las comidas se convierten en una batalla, es fácil que toda la familia acabe pendiente de qué come el niño, cuánto come y qué rechaza.
El enfoque de KoraWise separa dos responsabilidades: el adulto pone el marco —qué se ofrece, cuándo, dónde y con qué normas— y el niño decide si come y qué cantidad.
Esta orientación es educativa. Las cuestiones de nutrición, peso, crecimiento, alergias o dificultades físicas para comer corresponden a los profesionales sanitarios.
Si cada comida acaba en conflicto
Presionar, negociar cada bocado o convertir el plato en el único tema de conversación suele hacer que la mesa sea más tensa.
Recuperar un ambiente tranquilo, comer juntos cuando sea posible y mantener un inicio y un final claros ayuda a salir del pulso.
Si acepta muy pocos alimentos
Ampliar el repertorio necesita tiempo y oportunidades, no una batalla nueva cada día.
Podéis ofrecer pequeñas cantidades junto a alimentos conocidos, hacerle participar en la preparación y volver a presentar alimentos sin exigir que los pruebe.
Si te preguntas si debes obligarle
El criterio es claro: invitar, no obligar.
Tocar, oler, mirar o ayudar a cocinar también son formas de acercarse a un alimento nuevo. El objetivo es construir familiaridad sin convertir cada bocado en una prueba.
La comida no es premio ni castigo
Evita utilizar los postres, golosinas u otros alimentos como moneda para conseguir que coma o se comporte de una determinada manera.
También conviene evitar pantallas para distraerle mientras come, etiquetas como «mal comedor» y comparaciones con hermanos.
Cuándo consultar
Si hay problemas de peso o crecimiento, una lista de alimentos cada vez más reducida, dolor o dificultad para tragar, atragantamientos, arcadas o vómitos frecuentes, sospecha de alergia o intolerancia, o rechazo de la comida con malestar físico, hay que consultar al pediatra.
Si aparece una angustia intensa ante la comida o preocupación por el cuerpo o el peso, también conviene buscar apoyo profesional.
Cuéntale a Kora cómo son las comidas en vuestra casa y qué es exactamente lo que os preocupa. Una orientación general puede quitar presión; entender vuestro patrón permite adaptarla.
