Yo como madre o padre
La crianza no habla solo del comportamiento de los hijos. También nos pone delante de nuestro cansancio, nuestra historia, la manera en que reaccionamos y las diferencias con la pareja.
El adulto también forma parte de la situación y, por tanto, también tiene margen para cambiarla. Esto no es culpa: es capacidad de acción.
Si estás perdiendo la paciencia
Cuando llegas al límite una y otra vez, no siempre basta con proponerte «tener más paciencia».
Si te has equivocado, reparar también educa. Pedir perdón no elimina el límite ni la autoridad.
Si reconoces patrones de tu propia infancia
Darte cuenta de una respuesta automática te permite empezar a decidir qué respuesta quieres construir en su lugar.
Si tu pareja y tú educáis de forma diferente
No necesitáis pensar exactamente igual en todo. Sí ayuda acordar algunos criterios básicos y evitar que vuestro hijo quede en medio de las diferencias adultas.
No necesitas ser perfecto
Ser referente no significa no equivocarse. Significa también poder observarse, asumir responsabilidad y volver a intentarlo.
Si notas que pierdes el control a menudo, tienes miedo de hacer daño o la situación os está desbordando, buscar apoyo profesional es una forma responsable de cuidar a la familia.
Cuéntale a Kora qué te pasa a ti en esa situación concreta. Entender tu patrón también forma parte de entender lo que pasa con tu hijo.
