Hermanos
Los hermanos pueden quererse y, al mismo tiempo, competir, sentir celos, enfadarse y pelearse. El objetivo no es construir una casa sin conflictos, sino ayudarles a relacionarse sin convertir al adulto en juez permanente.
Cuando se pelean constantemente
No todos los conflictos necesitan la misma intervención.
Cuando hay agresión, primero hay que detener el daño. Después se puede entender qué ha pasado y trabajar la reparación y otras alternativas.
Cuando aparecen los celos
Los celos no convierten a un hijo en malo ni significan necesariamente que la relación entre hermanos vaya mal.
Ayuda evitar comparaciones y dar espacio a las necesidades de cada uno sin convertir el afecto en una competición.
Si va a llegar un nuevo hermano
Preparar no significa conseguir que esté contento en todo momento.
Puede haber ilusión y malestar a la vez. Mantener conexión, rutinas y un lugar propio para el hermano mayor ayuda durante el cambio.
Cuéntale a Kora qué pasa entre tus hijos, en qué momentos y cómo soléis intervenir. La relación entre hermanos se construye dentro de un sistema familiar concreto.
