Amistades y relaciones
Aprender a relacionarse también implica quedarse fuera algún día, no saber cómo entrar en un juego, discutir o encontrarse con alguien que hace daño. Los adultos podemos acompañar sin resolver automáticamente cada conflicto social.
Si le cuesta hacer amigos
Antes de etiquetarlo como tímido o poco sociable, conviene observar qué le cuesta exactamente.
Escuchar su malestar no obliga a solucionarlo inmediatamente. También podemos ayudarle a practicar recursos para acercarse, proponer un juego o sostener una decepción.
Si otro niño le molesta
Un conflicto puntual y una situación repetida de daño no son lo mismo.
Escucha con calma, recoge hechos y coordínate con la escuela cuando la situación se repite o preocupa. Si hay sospecha de acoso, la intervención adulta es necesaria.
Acompañar sin ocupar su lugar
Podemos darle lenguaje, practicar frases y pensar alternativas con él. Pero parte de crecer es ir construyendo recursos propios para relacionarse.
Cuéntale a Kora qué ha pasado, cómo lo explica tu hijo y qué observa la escuela. Una misma frase —«no quieren jugar conmigo»— puede describir situaciones muy distintas.
