Miedos, cambios y situaciones difíciles
Cómo explicar la muerte a un niño
Cuando muere alguien querido, a menudo el adulto tiene que encontrar palabras mientras él mismo también está de duelo.
No necesitas una explicación perfecta. Lo más importante es decir la verdad con palabras que tu hijo pueda entender, no dejarlo fuera de lo que está ocurriendo y hacerle sentir que seguirá cuidado.
Di qué ha ocurrido con palabras claras
Utiliza la palabra muerte o ha muerto.
Puedes decir:
«El abuelo ha muerto. Su cuerpo ha dejado de funcionar y ya no volverá. Estamos muy tristes porque lo queríamos mucho.»
Con los niños pequeños puede ser necesario repetir esta explicación muchas veces. Que vuelva a preguntar no significa que no te haya escuchado.
Evita metáforas que puedan confundir
Expresiones como «se ha dormido», «se ha ido de viaje» o «lo hemos perdido» intentan suavizar la noticia, pero un niño puede entenderlas literalmente.
Primero explica el hecho de manera clara. Después podéis añadir las creencias espirituales o religiosas de vuestra familia.
Explica también la causa, sin detalles que lo asusten
Si ha sido una enfermedad, puedes explicar que era una enfermedad muy grave.
Decir solo «estaba enfermo» puede hacer que relacione cualquier resfriado o enfermedad cotidiana con la muerte.
Si ha sido una muerte repentina, explica qué ha ocurrido de manera sencilla y verdadera, sin detalles impactantes.
En muertes violentas o por suicidio, conviene pedir orientación profesional sobre cómo explicarlo.
No escondas todas tus emociones
Puedes estar triste y puedes llorar delante de tu hijo.
No necesita ver a un adulto que finge que no pasa nada. Necesita a un adulto que, incluso estando triste, continúa siendo una figura de seguridad.
También puede reaccionar de una manera muy distinta a la tuya: llorar, enfadarse, quedarse en silencio o querer ir a jugar.
No le exijas una forma concreta de vivir el duelo.
Responde a lo que pregunta
Deja espacio para que pregunte.
Y si no sabes una respuesta, puedes decir:
«No lo sé.»
Ante preguntas como «¿tú también te vas a morir?», se puede responder con verdad y seguridad:
«Todo el mundo muere algún día, pero yo espero vivir muchos años y cuidarte hasta que seas mayor.»
Si pregunta cuándo volverá la persona:
«No volverá. Cuando alguien muere, ya no puede volver. Pero podemos recordarlo siempre.»
Asegúrate de que no se sienta culpable
Especialmente los niños pequeños pueden relacionar la muerte con algo que pensaron, dijeron o hicieron.
Dilo explícitamente:
«Tú no tienes ninguna culpa. Nada de lo que pensaste o hiciste lo provocó.»
Mantén la vida cotidiana
Cuando todo parece haber cambiado, las rutinas dan continuidad.
La escuela, las comidas, la hora de ir a dormir y la presencia de las personas de referencia ayudan a transmitir: la vida continúa y tú estás cuidado.
También es útil informar a la escuela para que pueda acompañarlo.
¿Debe ir al funeral o al tanatorio?
No hace falta obligarlo ni excluirlo automáticamente.
Si quiere participar, explícale antes qué verá, qué ocurrirá y que habrá adultos tristes o llorando. Es útil que haya un adulto de confianza que pueda estar especialmente pendiente de él y salir con él si lo necesita.
También podéis crear un ritual propio: hacer un dibujo, escribir una carta, mirar fotografías, plantar algo o preparar una caja de recuerdos.
¿Cuándo hay que pedir ayuda profesional?
Kora acompaña y orienta, pero no sustituye la ayuda profesional.
Si ha muerto el padre, la madre o un hermano, o se trata de una muerte violenta o por suicidio, conviene contar con apoyo profesional para el niño y la familia.
También conviene consultar si el malestar interfiere de manera persistente en la vida cotidiana, las regresiones se mantienen, la culpa es persistente o los adultos están tan desbordados por su propio duelo que no pueden sostener a los hijos.
Si un niño dice que quiere morir para estar con la persona que ha muerto, no ignores la frase. Escucha qué quiere decir y busca ayuda profesional si se repite o aparece con angustia intensa, tristeza marcada o cambios importantes de conducta.
Si estáis viviendo una pérdida, cuéntale a Kora quién ha muerto, qué sabe ya tu hijo, cómo ha ocurrido y qué te está preguntando. En un momento así, más que una lista de pautas, necesitas encontrar las palabras adecuadas para vuestra situación.
