Cómo decidir qué puede ver
Con las pantallas, no todo es una cuestión de tiempo. También importa qué ve, con quién lo ve y qué puede hacer con lo que ha visto.
No hace falta conocer cada vídeo de internet, pero sí asumir que la selección de contenido forma parte del acompañamiento adulto.
Mira el contenido, no solo la plataforma
Que una aplicación o un servicio parezca infantil no significa que todo lo que aparece sea adecuado.
Revisa la clasificación y el tipo de contenido, y utiliza las herramientas de control parental cuando sean útiles.
En videojuegos, mira también qué implica el juego: contenido, interacción con otras personas y opciones de compra o comunicación.
Acompaña una parte de lo que ve
Ver o jugar juntos de vez en cuando te permite entender qué le gusta y qué está consumiendo.
También abre conversaciones que un filtro técnico no puede tener:
«¿Qué te ha gustado de esto?»
«¿Qué crees que ha pasado aquí?»
«¿Hay algo que te haya hecho sentir incómodo?»
La seguridad también se enseña
A medida que aparecen servicios con comunicación o contenido compartido, necesitará criterios claros sobre privacidad, personas desconocidas, datos personales y qué hacer si ve o recibe algo que le preocupa.
La tecnología puede ayudar a limitar riesgos, pero no sustituye la conversación.
Haz que pedir ayuda sea fácil
Si un día ve algo que no debía ver, interesa que pueda venir a contártelo.
Una reacción explosiva puede hacer que la próxima vez prefiera ocultarlo.
Primero averigua qué ha pasado. Después decidid qué hay que cambiar.
Revisa el criterio a medida que cambia el contexto
El contenido que permitís no necesita ser una decisión para siempre.
Acompañar también es revisar qué está preparado para ver y qué herramientas necesita.
Cuéntale a Kora qué quiere ver o jugar y qué te preocupa exactamente: el contenido, las interacciones, el tiempo o algo que ya ha pasado. Son problemas diferentes y necesitan respuestas diferentes.
