No quiere dormir solo. ¿Cómo lo acompaño?
Si tu hijo solo se duerme cuando estás a su lado, el objetivo no tiene por qué ser desaparecer de golpe. La idea es ayudarlo progresivamente a sentir que puede dormirse con seguridad aunque tú no estés junto a la cama.
KoraWise plantea el sueño combinando estructura y acompañamiento emocional: rutina y límites, pero también contacto, seguridad y confianza.
Dale presencia antes de la despedida
El cuento, una conversación breve, un abrazo o unas caricias pueden formar parte de la rutina. Intenta que sea una presencia plena y previsible.
Después llega la despedida: «Ahora te doy un beso y voy al salón. Estás seguro y yo estoy cerca.»
Haz una despedida clara
Evita añadir un ritual nuevo cada vez que protesta. Puedes ser afectuoso y claro: «Ya hemos hecho el cuento y las caricias. Ahora toca descansar.»
Firme no significa frío.
Si prometes volver, vuelve
En una transición puede ayudar decir: «Ahora salgo y después volveré a ver cómo estás.» Si lo dices, cúmplelo. La visita puede ser breve: el objetivo es que compruebe que puede estar en la cama y que tú sigues disponible.
Si hay miedo, atiende el miedo
No querer dormir solo y tener miedo no son exactamente lo mismo. No ridiculices el miedo. Reconócelo con calma y, si hace falta, utilizad temporalmente una luz tenue, un objeto de seguridad o visitas breves.
Si dormir juntos es una decisión familiar que os funciona, no hace falta convertirlo automáticamente en un problema. La pregunta aparece cuando queréis cambiarlo.
Evita utilizar la cama como castigo, marcharte a escondidas o prometer que volverás y no hacerlo.
Cuéntale a Kora cómo se duerme ahora, qué pasa cuando intentas salir y si ha habido algún cambio reciente. Eso permite pensar una transición ajustada a vuestra familia.
