Mi hijo no quiere ir a dormir. ¿Qué puedo hacer?
Cuando cada noche aparecen el agua, el pipí, otra pregunta, otro cuento u otro beso, es fácil que la hora de ir a dormir se convierta en una negociación interminable.
Una orientación útil combina estructura y acompañamiento emocional: una rutina clara y unos límites previsibles, sin dejar al niño solo ante su malestar.
Haz que el final del día sea previsible
Intenta repetir una secuencia parecida cada noche, por ejemplo: dientes → pipí → cuento → beso → luz apagada. No porque cada noche tenga que ser perfecta, sino porque saber qué pasará después da seguridad.
Avisa antes de empezar
Pasar de jugar a «ahora a la cama» puede ser un corte difícil.
«Dentro de diez minutos empezamos la rutina de ir a dormir.»
Cuando llegue el momento, no abras una nueva negociación.
Dale pequeñas decisiones dentro de un límite que no cambia
Puede elegir qué cuento quiere o si empieza por el pijama o por los dientes. Pero no hace falta preguntar «¿quieres ir a dormir?» si ir a dormir no es opcional.
Anticipa las excusas habituales
Si cada noche pide agua o pipí después de apagar la luz, incorpóralo a la rutina. Así no tienes que decidir cada noche desde cero.
Dale conexión antes de la despedida
Unos minutos de presencia real pueden formar parte de la rutina. Dar conexión no significa convertir el final de la noche en una negociación sin límite.
«Este era el último cuento. Ahora apagamos la luz. Buenas noches.»
¿Y si tiene miedo?
No ridiculices el miedo. Reconócelo. Puedes acordar que volverás a comprobar cómo está; si lo prometes, vuelve. Si hay miedo, ya no estamos exactamente ante el mismo problema que una simple resistencia a ir a dormir.
Evita que cada noche tenga unas reglas diferentes
No se trata de rigidez absoluta. Se trata de que la estructura básica sea reconocible.
¿Y si no funciona?
«No quiere ir a dormir» puede significar muchas cosas: miedo, necesidad de contacto, una rutina poco clara, dificultad con la separación o algún cambio reciente. Cuéntale a Kora cómo son vuestras noches y qué habéis probado. Una respuesta general orienta; el contexto ayuda a decidir qué tiene sentido en vuestra familia.
